18 noviembre, 2009
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Esas calles de Bamenda, con el vaivén de sus gentes, su día a día, sus puestos de mazorcas, pescado frito, cacahuetes y todo tipo de cosas impensables, el olor a gasolina quemada, los cientos de taxis y moto-taxis, pero sobre todo, la mirada penetrante y sonrisas regaladas de los transeúntes.
Publicado por
cristis
en
12:44 PM
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